Jueves 22 de Agosto

Adicción al Trabajo

Por: Maricruz Coto, Psicóloga

El trabajo es fundamental para la supervivencia, y el sentirse útil y productivo aumenta la autoestima. Sin embargo, como todo cuando se realiza en exceso, el trabajo también puede tener consecuencias graves en la salud mental y física.

Se le llama “workaholic” o adicción al trabajo porque se mantiene una relación de dependencia; en este caso desarrollada no a una sustancia ni a una relación; sino a la actividad laboral.

Entre sus consecuencias están: depresión, dolores de cabeza, dolores musculares, cansancio, fatiga crónica, irritabilidad, mal humor, gastritis, colitis nerviosa, hipertensión arterial, problemas cardiovasculares, el síndrome de “burn out”  o “estar quemado”, entre muchos otros.

Se observa en personas que dedican más tiempo del exigido a sus labores profesionales y cuando además hacen del trabajo el centro de sus vidas.  Por lo general esta adicción es identificada por la pareja o familia y la persona misma no suele reconocerla con facilidad.

Desarrollar una adicción al trabajo no depende solamente de características personales, sino también de una serie de condiciones muy propias de la sociedad actual, en la que existe un alto nivel de competencia dentro y fuera de las empresas, así como un descuido de la calidad de vida en las prácticas organizacionales. 

Esta adicción suele implicar un deterioro progresivo de la salud, acompañado de una disminución de los espacios familiares, de entretenimiento y descanso.  Sumiendo a la persona en un estado de alta tensión y ansiedad sintiendo cada vez más que no está “trabajando suficiente”.

¿Cómo saber si usted es adicto al trabajo?  Algunas preguntas pueden servirle de guía:

  1. ¿Trabaja usted después de horario al menos 3 veces a la semana?
  2. ¿Lleva trabajo a la casa para realizar en las noches o el fin de semana?
  3. ¿Siente que no tiene tiempo para deportes, entretenimiento o descanso?  Ó piensa que es tiempo perdido realizar alguna de estas actividades, con tanto trabajo que tiene?
  4. ¿Su familia, pareja o amigos, reclaman la falta de tiempo juntos a causa de su trabajo?
  5. ¿Cree que si usted no hace el trabajo, nadie lo va a hacer bien? ¿Se considera indispensable?
  6. ¿Siente constantemente que no le alcanza el tiempo?
  7. ¿Tiene dificultades para relajarse y disfrutar?
  8. ¿Piensa constantemente en su trabajo, aún en su tiempo libre?
  9. ¿Se siente angustiado o ansioso si tiene pendientes ó si por asistir a alguna cita, “pierde” horas laborales?
  10. ¿Tiene dificultades para delegar?
  11. ¿Su prioridad en la vida es trabajar?


Si contestó positivamente a solo una de las anteriores, puede empezar a estar alerta sobre su actitud hacia el trabajo.  Si contestó la mitad o más puede preocuparse por ser adicto/a.

Si encuentra justificación a sus respuestas, no se equivoque.  Ser un adicto al trabajo no es positivo, por más beneficios que usted pueda mencionar. Las adicciones tarde o temprano pasan la factura.  Muchas personas muy motivadas y que realmente disfrutan su trabajo, logran mantener un equilibrio entre familia, trabajo y descanso y si este no es su caso, lo invitamos a reflexionar acerca de su calidad de vida.

Al igual que otras dependencias, requiere tratamiento.  Se recomienda idealmente ayuda médica para las consecuencias fisiológicas, tratamiento psicológico y apoyo familiar para las emocionales, y lo más importante la disposición de la persona a cambiar. Como se dice popularmente trabaje para vivir, no viva para trabajar.

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