Domingo 26 de Mayo

Ansiedad Por La Comida: ¿Otra Adicción?

Por: Dr. Francisco Jiménez M., Psiquiatra-Adictólogo

Una forma de entender el concepto de adicción es mirarlo desde la perspectiva de todos aquellos comportamientos que se salen de control, y evidentemente el control es un tema recurrente en el tratamiento de todas las conductas adictivas.

Significado de adicción

Si el significado es “uso compulsivo y fuera de control de una droga peligrosa”, podría aplicarse igualmente al uso o abuso de un teléfono celular, del Internet, de la comida, del sexo, entre otros.

La incidencia del uso de alcohol entre los individuos con trastornos alimentarios es muy alto, y se debe principalmente por la ansiedad que experimentan y por los rasgos perfeccionistas, impulsivos e incluso dramáticos de sus personalidades. Usualmente el trastorno alimentario se desarrolla primero y luego aparecen otras conductas adictivas.

Adicción es un término demasiado vago, amplio y mal comprendido. Hay adictos al café, al azúcar, a otra gente, a juegos de computadora, a comprar… ¿Qué tanto pueden esas “adicciones” afectar la vida de las personas? Desde el punto de vista clínico siempre resulta importante determinar cuánto interfiere una determinada actividad con la funcionalidad de la persona y su ajuste personal, así como su capacidad para enfrentar con éxito las demandas de su entorno. Al menos podemos comenzar diciendo que hay adicciones “peores” que otras, algunas más peligrosas, algunas socialmente inaceptables y otras… ¡no tanto! El ejemplo clásico de adicciones socialmente bendecidas es la adicción al trabajo.

A pesar de la familiaridad con que usamos el término, la palabra “adicto” ni siquiera aparece en todos los diccionarios. Algunos sinónimos utilizados son: apegado, dedicado, agregado a otro, partidario, admirador, leal, incondicional, secuaz y seguidor.

A partir de las consideraciones anteriores,¿estamos hablando de “ansiedad por la comida” como otra adicción? En otras palabras, ¿debemos tratar a los alimentos como el alcohol, tabaco, u otras sustancias?

Síntomas compartidos

Los individuos que padecen de trastornos alimentarios como bulimia nerviosa, anorexia nerviosa, o los no especificados, suelen compartir algunos síntomas como: ingesta incontrolada, ansiedad, irritabilidad ante la abstinencia, compulsión, entre otros. Esto nos ubica en un contexto similar a la forma que tiene el organismo de reaccionar ante el uso de drogas.

En el cerebro existe un sistema de placer, identificado a nivel anatómico y funcional, y activado por el consumo de alimentos y por el uso de drogas. Este es el denominador común de las adicciones. Lo cierto es que nos hacemos adictos a un efecto, no a una sustancia, y ese efecto se produce en el sistema mesolímbico, un área caracterizada por una presencia aumentada de neuronas dopaminérgicas, siendo la dopamina un neurotransmisor asociado con la experiencia de placer.

El concepto de “adicción a la comida” resulta a primera vista difícil de digerir. Por un lado comer es un proceso inevitable de la supervivencia, y no podemos resolver un problema de abuso con la abstinencia. Por otra parte, la ingesta de alimentos responde a una serie de factores hormonales y a la participación de diferentes sistemas de nuestro organismo, no solamente a la búsqueda de una recompensa.

Regresando a la experiencia del placer debemos reconocerla en su relación con el arte, la música, la belleza, el sexo; ¿adictos al arte?, ¿a la música?, ¿al sexo? Adictos también podrían ser aquellos individuos en los que ciertas conductas interfieran con una adecuada satisfacción de las demandas sociales, familiares y personales, establecidas razonablemente sobre ellos. ¿Dónde trazamos la línea entre los placeres estéticos y las adicciones?

Adicción al chocolate

No puede quedar por fuera el tema del chocolate, porque una cosa es enfrentar el deseo de comer… y comer…, y otra diferente es intentar satisfacer un intenso deseo de consumir algo agradable al paladar. Nuestra cultura intenta limitar su consumo, y quizás eso lo hace todavía más atractivo y por eso algunos sufren de “craving” (deseo por el consumo de una droga) y de “priming” (impulso por seguirla consumiendo una vez en contacto con ella), propios de una dependencia química.

Hay distintas maneras de procesar los estímulos relacionados con la comida, los cuales no son diferentes a los estímulos adictivos. No todos reaccionamos igual ante un anuncio de McDonalds, como tampoco todos nos activamos de la misma manera ante el sonido de un vaso con hielo.

El deseo por la comida tiene diferentes intensidades y matices, y hay ciertos alimentos (como el chocolate) que se destacan por encima de otros, en especial aquellos con alto nivel de azúcar y grasa, los cuales aumentan las reservas de serotonina.

En el caso de los trastornos alimentarios el concepto de adicción, a pesar de su gran flexibilidad, no resulta afortunado. Pero no debemos dejar pasar el hecho de que, como lo mencionábamos al principio de este artículo, adicción es pérdida de control, y en eso no hace diferencia con los alimentos.

Tanto las adicciones como los trastornos alimentarios tienen en común, de acuerdo con esta línea de pensamiento, el abuso como tendencia al extremo, la pérdida de claridad en cuanto a las prioridades y la sustitución de una conducta funcional por una disfuncional. Para manejar el problema hay que reestablecer el estilos de vida y no dejar que éste sea un obstáculo para la administración adecuada de la vida en sus diferentes facetas, con un respeto a la importancia relativa de cada una de ellas.

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