Viernes 22 de Marzo

Bullying

¿Qué es el bullying y cómo ayudar a mi hijo a sobrepasarlo?

Por: Msc. Marylén Vargas, Psicóloga y psicopedagoga

¿Qué es el bullying?

En los salones de clase se generan grandes amistades, inquietudes y conocimientos que pueden llegar a marcarnos y definir toda nuestra vida. Sin embargo, al mismo tiempo se gestan otra serie de situaciones que si no se tiene el cuidado pertinente pueden llegar a afectar el futuro de una persona.

El bullying, también conocido como acoso escolar, hostigamiento escolar, matoneo escolar es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. 

No es lo mismo bullying que una pelea o una broma pesada aislada. Hay bullying cuando:

  • Las conductas de acoso se producen repetidamente en el tiempo, y siempre dirigidas a la/s misma/s persona/s.
  • Las personas que ejercen esta violencia física y/o verbal lo hacen con la intención clara de molestar y humillar, y generalmente sin que haya el menor asomo de provocación previa por parte de la víctima.
  • Acostumbra a ser frecuente que las personas que lo muestran se crean (que no quiere decir que lo sean) más fuertes, más listas o en definitiva, mejores que su compañero.

Los bullies o acosadores

El bully se fija básicamente en alguien que sea más débil a nivel físico, intelectual y/o social, y del abuso que ejerce extrae una sensación de superioridad, que le refuerza. Lo que acaba pasando es que el intimidador obtiene gratificaciones inmediatas a su conducta (cómo puede ser el hecho de sentirse protagonista) que le empujan a repetirla, creando una relación clara de dominio-sumisión.

El hecho de que un niño acose y agreda a otros implica muchos factores de por medio, pero el principal es el hogar. Si en la casa existe un ambiente hostil, no hay reglas definidas ni respeto y tanto padres como hijos se agreden física y psicológicamente, los niños crecen comprendiendo a la violencia como algo común en sus vidas. La ausencia de los padres, el descontrol y los castigos físicos son parte del ciclo de violencia por la que pasa el escolar y todo este maltrato familiar lo proyecta en las relaciones con sus amigos. Si en el hogar nadie lo escucha, el agresor busca llenar esa carencia ¿cómo? obligando a sus compañeros a estar bajo su dominio y si no lo hace, reproduce el maltrato, que alguna vez recibió.

La víctima o blanco del acoso 

La persona que sufre bullying, acostumbra a no decir nada porque se siente avergonzada y culpable. Piensa que le han cogido manía e incluso puede acabar creyendo aquello que le dicen los que abusan de él. Se siente humillada, indefensa y aislada, y en consecuencia, su autoestima queda negativamente afectada. 

Es habitual que los padres no sepan nada, puesto que el miedo a preocuparlos o a parecer débil hace que crea que explicarlo no hará más que empeorar las cosas; y por lo tanto, acaba por no ver salida a la pesadilla que está viviendo. 

Nadie está fuera de peligro de convertirse en víctima de abuso escolar, pero pueden haber rasgos que hagan especialmente vulnerables a algunos, ya sea por carácter (como ser introvertido), por tener alguna característica física diferente (como llevar gafas o ser bajito) o por una característica académica (como ser un estudiante aplicado).

Síntomas que hacen sospechar

El bullying acostumbra a darse más frecuentemente entre los 11 y los 14 años, y especialmente entre chicos más que en chicas. Hay que destacar que se trata de una etapa clave donde las relaciones entre iguales tienen un papel básico como agentes de socialización y de aprendizaje.

Hay algunos síntomas que nos pueden hacer pensar que un estudiante está sufriendo una situación de bullying

  • Disminución del rendimiento académico. Esto es consecuencia de la ansiedad provocada por la situación que está viviendo, que indirectamente provoca la pérdida de la capacidad de concentración y de atención.
  • No quiere ir a clase, poniendo cualquier excusa o incluso pidiendo un cambio de escuela.
  • Se cierra en si mismo y no explica las cosas. Está triste. Fácilmente puede caer en un cuadro depresivo, tener pesadillas y cambios repentinos de humor, insomnio.
  • Deterioro de los libros, de la ropa, presencia de señales y golpes, etc., consecuencia de las peleas y las bromas pesadas.
  • Cambios ilógicos en el recorrido para ir a la escuela.
  • Se vuelve antisocial, no quiere salir con sus amigos o con la familia. No habla mucho.

Sugerencias para los padres: Hacer preguntas abiertas directas generales de un modo natural ¿Qué hiciste hoy en el colegio?, del 1 al 7 como estuvo hoy de entretenido el colegio, dime las dos cosas que menos te gustaron hoy del colegio, hay alguien en tu colegio que no te guste, dime los dos compañeros que más molestan de tu curso.

Si detecta que su hijo está siendo intimidado

  • Hágale saber que usted está de su lado y que lo que le ocurre no es por su culpa.
  • No se enoje (si actúa agresivamente no ayudará a su hijo)
  • Mantener la calma analizar y conocer mejor la situación
  • Acercarse a conversar con el profesor e intentar estrategias que comprometan las partes implicadas (familias y colegio)

Sugerencias para los hijos

  • Ignorar al agresor, alejarse
  • Si lo agrede que intente no llorar ni enojarse no mostrar que lo afecta (es la reacción que espera el agresor), no significa que no se sienta herido, pero que no deje que lo note, después que lo cuente a sus padres.
  • Que responda con tranquilidad y firmeza (no soy lo que tú piensas)
  • Convertir los comentarios en chistes (que ropa tan ridícula llevas: me alegro que te hayas fijado)
  • Indicarle que el agresor es el cobarde
  • Que él no es el problema
  • Que busque un sitio donde haya un adulto y se quede allí.
  • Comentarle a un adulto, no es acusar, es pedir ayuda cuando se necesita.

Los abusos no son un tema de ahora siempre han ocurrido, pero hoy podemos ver lo que antes no veíamos, estamos más informados y existe mayor conciencia de la importancia de frenar los abusos y el derecho de ser tratado con respeto.

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