Sábado 17 de Noviembre

Comidas Rápidas y la Depreción

Relación en alimentos y salud mental

Octubre,2018

Un equipo de investigación de la Universidad James Cook en Australia, dirigido por el Dr. Maximus Berger, examinó el vínculo que podía existir entre la depresión y la dieta, en una isla del estrecho de Torres, donde hay comida rápida, en comparación con otra isla que no tiene acceso a restaurantes de comida rápida.

Como parte de la investigación, se entrevistó a unas 100 personas en ambas islas. Se les preguntó acerca de su dieta, se examinaron para determinar sus niveles de depresión y se tomaron muestras de sangre.

Como era de esperar, las personas en la isla sin establecimientos de comida rápida informaron un consumo de mariscos significativamente mayor y un consumo de alimentos para llevar bajo, en comparación con las personas de la otra isla.

Los investigadores identificaron a diecinueve personas con síntomas depresivos de moderados a graves en los cuales, dieciséis eran de la isla donde se consumía más comida rápida y solo tres eran de la otra isla. Como dato interesante se encontró que, las personas con síntomas depresivos mayores eran más jóvenes y tenían un mayor consumo de comida para llevar.

En relación con las muestras de sangre, se encontró diferencias entre los niveles de dos ácidos grasos uno asociado con la depresión y otro asociado como un factor protector de la depresión.

El nivel de ácido graso asociado con la depresión (PUFA n-6) y encontrado en muchos alimentos para llevar, fue mayor en las personas que viven en la isla con acceso fácil a comida rápida. Mientras que, el nivel de ácido graso asociado con la protección contra la depresión (LCPUFA n-3) fue encontrado en los mariscos y estaba presente en mayor cantidad en la sangre de las personas que vivían en la isla más aislada.

Es importante recordar que las dietas occidentales contemporáneas tienen una gran cantidad de ácidos grasos que promueven la depresión y una falta relativa de los ácidos grasos que la combaten. En los países con una dieta tradicional, la proporción de n-6 a n-3 es de 1: 1, en los países industrializados es de 20: 1.

Debemos recordar que la depresión afecta a aproximadamente una de cada siete personas en algún momento de sus vidas. Además, la depresión es compleja y también está vinculada a factores sociales y ambientales, por lo que, con los datos que existen en la actualidad no se puede llegar a la conclusión de que la dieta puede tener un impacto duradero en el riesgo de depresión. Sin embargo, debe ser una prioridad y puede ser beneficioso no solo para la salud física sino también para la salud mental y el bienestar el consumir más ácidos grasos omega 3 y menos omega 6.

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