Miércoles 22 de Febrero

¿Cómo Afecta el Fin de Semana su Pérdida de Peso?

Cómo disfrutar del fin de semana sin obstaculizar el progreso.

Por: Dra. Melissa Murillo, Nutricionista

Todas las personas experimentan cambios en su rutina los fines de semana, desde la hora en que se levantan, hasta la hora de acostarse. Estos cambios, dificultan el progreso en la pérdida de peso cuando se ha propuesto como meta. 

En este artículo, encontrará situaciones típicas del fin de semana con las cuales probablemente se podrá identificar. La buena noticia es que descubrirá cómo ir un paso adelante.

Usualmente los fines de semana no hay apuro en salir temprano de la casa, existe una mayor oportunidad de quedarse en cama descansando un rato más. Automáticamente, la hora del desayuno se atrasa y los tiempos de comida se desordenan.

Si le suena familiar, probablemente se estará preguntando qué tanto podrá obstaculizar su progreso. A continuación se detallan algunos de los cambios en la rutina y sus efectos. 

Desayuno

En primer lugar, debe partir del hecho que su metabolismo arranca justo cuando abre los ojos y desde el momento, querrá energía y nutrientes para llevar a cabo todas sus funciones adecuadamente. En el caso de cambiar la hora del desayuno para más tarde, o más delicado aún, decidir no realizar el desayuno del todo, obligará a que el cuerpo recurra a sus reservas energéticas musculares para poder funcionar. Esto entonces, generará un metabolismo más lento y dificultará la pérdida de peso. 

Otra de las posibles situaciones, es que al tener más tiempo para cocinar y compartir en el desayuno, generalmente se incluyen alimentos altos en azúcar como mermeladas y jugos, así como alimentos fuente de grasa como la natilla. No falta además, el cambio de pan integral por pan blanco recién hecho de la panadería (mayor consumo de harinas refinadas). Pero, ¿cuál es el problema? ¡Si es sólo uno o dos días a la semana!

La respuesta es sencilla. Recuerde que no es sólo qué come, sino cuánto come. Y el fin de semana hay un cambio, donde las personas se sienten más relajas y sin necesidad de cumplir con un rutina, facilitando la omisión de ciertos hábitos saludables que se practican entre semana, y por esto, existe una mayor tendencia a consumir más cantidad.     

Además, un mayor consumo de harinas refinadas y azúcares en el desayuno, han demostrado que aumentan rápidamente el azúcar en sangre, generando caídas fuertes de la misma, por lo que el cuerpo busca compensar consumiendo una mayor cantidad de alimentos a lo largo del día. Entonces, habrá un aumento del apetito y posible ansiedad.

Meriendas

¿Cuántas meriendas realiza entre semana? Ahora, analice ¿cuántas meriendas consume los fines de semana?

Basado en esto, es fácil identificar entonces, que lo más probable es que la falta de meriendas el fin de semana, provoque más hambre para los principales tiempos de comida, especialmente almuerzo y cena.

El problema es, que cuando se siente mucha hambre, las elecciones de comidas no son las mejores, pues la persona se ve más tentada a comer alimentos que de una forma u otra la confortan, como dulces, grasas o gran volumen de alimentos.

Almuerzo y Cena

Los almuerzos de los fines de semana, tienden a ser fuertes, tarde y fuera de casa, ya sea en un restaurante o en la casa de familiares. Esto de entrada, genera que pierda completo control de lo que se vaya a comer.

Además, los alimentos fuera de casa tienden a ser más altos en grasa, así que a pesar de que se procure controlar el tamaño de la porción, siempre habrá un mayor consumo de calorías.

Otro aspecto importante, es el licor, ya que entre semana su consumo es mínimo o nulo, ahorrando una buena cantidad de calorías para la pérdida de peso. Pero si el fin de semana consume licor, recuerde que no sólo le afectará que lo haga, sino cuánto tome. Además, el licor también reduce los niveles de azúcar en sangre; esto tal vez explique su necesidad de comer algo con una copa de vino o una cervecita.

¿Y el postre? El problema con los postres, es su densidad calórica, ya que aunque sea una pequeña porción, es un alimento alto en azúcar y grasa, que además despierta en muchos, ansiedad por más dulce.

Lunes

Llega lunes; de vuelta a la rutina y se siente cansado, pesado y con la digestión alterada. Todo tiene una explicación; el fin de semana olvidó hidratarse correctamente, la digestión se altera por un mayor consumo de grasas, cantidad de comida y por la falta de meriendas, así por la falta de fibra que principalmente obtiene de frutas y vegetales, que omitió este fin de semana.

Y lo más común, es sentir muchísima hambre a pesar de que come exactamente lo mismo que todos los lunes. ¿Por qué no se siente satisfecho? Porque durante dos días le exigió a su estómago a recibir un mayor volumen de alimentos y él se ajustó a esa nueva cantidad; ahora debe tener paciencia para que se acostumbre nuevamente.

De igual forma, el haber estimulado el consumo de azúcares y grasas, es probable que el lunes tenga una mayor preferencia por esos alimentos.

¿Cómo disfrutar del fin de semana sin obstaculizar el progreso?

  • Realice un desayuno saludable y reduzca las porciones de los alimentos “extra”, como jugos y mermelada.
  • Cumpla con los 5 tiempos de comida, de forma que no llegue con tanta hambre al almuerzo y a la cena, y así tenga una mejor toma de decisiones en la elección de sus alimentos.
  • Hidrátese constantemente. Es común confundir hambre con ansiedad.
  • Comparta el postre u ordene un café como digestivo, e inclusive un plato de frutas. Esto sellará de forma exitosa u comida y brindará mayor saciedad.
  • No se olvide del ejercicio. Esta es una de las mejores herramientas para poder manejar de forma exitosa los cambios en la alimentación del fin de semana, sin que el cuerpo lo resienta tanto.
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