Viernes 22 de Marzo

¿Cómo Apoyar a un Familiar Enfermo?

Por: Licda. Maricruz Coto, Psicóloga

Tener un miembro de la familia enfermo o estarlo uno mismo, supone manejar cierto nivel de estrés, adaptarse a nuevas condiciones durante un periodo más o menos indefinido, y realizar cambios para atender la prioridad actual.

El impacto de la enfermedad va a depender del tipo y las consecuencias de la misma, de los recursos de apoyo que tengan, la duración y las características, por ejemplo si presenta recaídas, si es degenerativa, terminal, si requiere hospitalización permanente, etc. También hay diferencias según se enferme un niño o un adulto, y de acuerdo al rol que éste desempeña, por ejemplo si quien se enferma provee el dinero al hogar, o si es el único recurso afectivo.

Sin embargo, el elemento más importante para un afrontamiento positivo es la capacidad de la familia para responder ante las demandas y adaptarse a las nuevas condiciones.  

¿Cómo ayudar?

Algunos puntos básicos que pueden ayudarle:

  • La función de cuido, óptimamente, debe ser compartida; se recomienda rotar horarios y ofrecer espacios de distracción y descanso para quienes estén más recargados con las responsabilidades del enfermo.
  • Busque información precisa y actualizada, no tema preguntar, es necesario conocer con detalle la enfermedad que enfrentan, así como las posibilidades y riesgos de tratamiento.  Comprender  esta información lo mejor posible es fundamental para brindar apoyo; y en el caso del enfermo, para tener mayor control sobre su situación.
  • Considere siempre la opinión y los sentimientos de la persona enferma, tomar decisiones sin hacerlo, a veces con la mejor intención, resulta un atropello a sus derechos.
  • Procure contar con recursos de apoyo.  Parte de la dificultad de lidiar con un padecimiento propio o ajeno, es el inminente tema de la muerte, lo cual aumenta en las enfermedades terminales.  El temor, la angustia, la sensación de impotencia y poco control, son factores de desequilibrio para la persona enferma y su familia. 
  • Si la enfermedad es terminal, la familia y el enfermo deben trabajar el duelo y prepararse, tanto con las tareas pendientes (trámites, testamento, despedidas), como a nivel emocional, por medio de apoyo psicológico y espiritual.
  • Dele a la enfermedad la importancia que debe tener y no más.  Esto significa que a pesar de lo abrumador que pueda ser la situación, en algún momento, la vida debe continuar así como las actividades que antes realizaba la persona enferma y su familia.  Los cambios que se realicen no tienen porqué ser negativos y deben integrarse al nuevo modo de vida.
  • Enumere los problemas, busque soluciones y delegue: cuando la enfermedad aparece, se deben resolver situaciones que van desde pequeños detalles hasta grandes tareas; priorizarlas le ayudará a no perderse en el camino.
  • Al distribuir tareas, recuerde que todos pueden ayudar en diferentes formas, la colaboración de unos se limitará a lo material mientras que otros suplirán lo afectivo. Ambas son necesarias e importantes. 
  • Las enfermedades en general tiene mejor pronóstico, sea de recuperación o  para garantizar calidad de vida; si el ambiente alrededor del enfermo está organizado, pero sobretodo, si es afectuoso y positivo.
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