Jueves 22 de Agosto

Cuando Comer Saludable se Vuelve Obsesivo

Conozca más sobre la Ortorexia, un trastorno de la alimentación.

Por: Rosanna Mauro, Nutricionista

En todas partes escuchamos lo bueno que es comer saludable y sus innumerables beneficios para la salud.  Se dice que comer saludable previene enfermedades del corazón, cáncer, diabetes, osteoartritis, entre otros. Igualmente, estamos bombardeados de campañas y mensajes de salud donde nos alertan de los efectos nocivos del sobrepeso, al tiempo que nos piden que no comamos grasa, que las harinas blancas son malas, que hay que dejar de comer carnes, entre muchas otras ideas. Y estamos de acuerdo, alimentarse balanceadamente produce una serie extraordinaria de beneficios que van desde mejor desempeño y memoria, aumento de la longevidad y fortalecimiento de los huesos, hasta prevención de enfermedades crónicas y mejor rendimiento deportivo.  Pero, ¿qué pasa si el comer sano se vuelve una obsesión, y en lugar de producir beneficios genera consecuencias negativas para la salud?  Tal es el caso de lo que ocurre con los diferentes trastornos de la alimentación, entre ellos uno poco conocido y definido que se llama Ortorexia.  En la Ortorexia, las personas están obsesionadas con la comida biológicamente pura, por lo que eliminan de su dieta todo aquello que cree que está contaminado,  no es 100% sano o que podría tener el mínimo efecto negativo sobre el cuerpo.

Características de la Ortorexia

Otras características de las personas que tienen Ortorexia son

  • Se pasa más de 3 horas al día pensando en su dieta sana
  • La persona se preocupa más por la calidad de la comida que por el placer de consumir los alimentos.
  • La persona se valora a partir de la comida que consume, y no de acuerdo a otras áreas de su vida.
  • Hay preocupación excesiva por la calidad de la alimentación, lo cual afecta la calidad de vida.
  • Hay culpa asociada a la alimentación.
  • Hay aislamiento social como consecuencia de su obsesión.

A diferencia de las personas que se preocupan por llevar una alimentación sana, las personas con Ortorexia están obsesionadas alrededor de la calidad y la pureza de su alimentación, y se sienten superiores al resto de las personas por poder alimentarse así y “vencer la tentación” de la comida.

¿Y qué es un alimento “sano”?

Las personas con Ortorexia por lo general definen un alimento como sano cuando es: orgánico, libre de componente artificiales, libre de pesticidas o herbicidas, y no ha sufrido alguna clase de “condena o superstición”.  Ejemplos de estos alimentos son: frutas y vegetales orgánicos, cereales integrales, frijoles y otras leguminosas.  Cada persona tendrá un “estándar” diferente y esto corresponderá a sus propias creencias y mitos alrededor de la alimentación.  Además, prefieren cocinar los alimentos ellos mismos para asegurarse que estos cumplen con sus estándares, y lo hacen en utensilios de cerámica o madera que son más puros.

¿Afecta la salud?

Una persona que sufre de Ortorexia puede poner en riesgo su salud, ya que su dieta puede tener deficiencia o excesos de vitaminas y minerales, además de falta de grasas y proteínas, con el consiguiente deterioro sobre el estado nutricional.  Por lo tanto, podrá haber falta de período menstrual, irritabilidad, caída del cabello, piel seca, anemia, osteoporosis, entre otros.  También se dará aislamiento social, pérdida de interés por otros aspectos de la vida, depresión y, ansiedad.

¿Qué se puede hacer?

Al igual que con los desórdenes alimentarios, la Ortorexia debe tratarse de manera integral por un equipo conformado por nutricionista, psiquiatra y psicólogo.  A nivel nutricional, se debe ayudar a la persona a seguir gradualmente una dieta balanceada que incluya todos los tipos de alimentos necesarios para una buena salud.  Además, se debe educar acerca de las consecuencias negativas de mantener los comportamientos obsesivos alrededor da la comida, abordar los miedos y rituales relacionados con la alimentación, entre otros.  El abordaje es basado en metas, va de la mano del equipo terapéutico y es hecho a la medida según las necesidades del paciente. Si se agarra a tiempo, la persona puede sobrepasar este trastorno con mayor facilidad, y las secuelas serán pocas. Por eso es importante que si usted o alguien que usted conoce presenta estos síntomas, acuda a un nutricionista, preferiblemente especializado en desórdenes alimentarios, para poder retomar un equilibro y guiarlo hacia una alimentación verdaderamente balanceada.

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