Lunes 24 de Junio

Culpa: Sentimiento Funcional o Disfuncional

Por: MSc. Dyalá Castro, Psicóloga Clínica

El sentimiento de culpa es una de las vivencias de mayor complejidad que atravesamos los seres humanos.  Reconocer el dolor de haber realizado algo incorrecto puede tomar caminos constructivos o sumamente destructivos si no lo sabemos canalizar a tiempo y por las vías adecuadas.

Es importante valorar que la culpa ha sido utilizada históricamente para controlar y reprimir las conductas de pueblos enteros por medio de aparatos ideológicos como la política, la educación  y la religión principalmente. En nuestra historia personal, también podemos identificar el uso de esta emoción para hacernos saber cuándo habíamos realizado algo en contra de los valores de la familia u otros contextos en los cuales nos desenvolvíamos. Existía en ese entonces la necesidad de hacernos sentir avergonzados de nuestras acciones y a partir de eso temer el volver a conducirnos de esa misma “reprochable” manera.

Lamentablemente, hoy por el contrario, conocemos cada vez mayor cantidad de personas que parecen carecer de culpa y por ende, caer en un individualismo que busca su propio beneficio y placer independientemente de lo que esto genere en otros. Su principio es conseguir sus objetivos a costa de lo que o quien sea.

A partir de esto, es que resulta imprescindible reconocer cuándo la culpa entonces se nos convierte en un elemento de crecimiento ya que logramos reconocer nuestros errores y mejorar nuestras acciones, o por el contrario cuando nos estanca en nuestro crecimiento personal, ya sea porque nos paraliza o nos hace persona sin ningún límite.

Por lo tanto, la culpa se convierte en un sentimiento funcional cuando nos permite orientarnos en un código de valores que le otorgue un lugar a los demás, a las personas con las cuales convivimos o trabajamos y, por ende, nos haga pensar en las repercusiones que nuestra conducta tuvo en ellos.

Si el sentimiento de dolor, vergüenza y tristeza consecuente nos acerca a la reflexión de lo realizado esto debe reflejarse en un cambio de nuestra manera de conducirnos, una solicitud de perdón si así corresponde y una valoración de cuáles elementos nos hicieron cometer dicho error.

Distinguir la culpa disfuncional

La culpa disfuncional es aquella que se origina de múltiples situaciones como:

  • situaciones que no logré resolver
  • malas decisiones que toman otras personas y de las cuales yo considero erróneamente que tengo parte
  • querer salvar o cambiar a otra persona
  • malas decisiones que tomé

Pero que tiene como característica distintiva ser recurrente en nuestros pensamientos, ser origen de un remordimiento constante y que puede generar conductas de autocastigo.

La culpa disfuncional paraliza, no permite que crezcamos emocionalmente, nos genera frustración de forma constante y nos hace sentir que somos poco valiosos. Este tipo de vivencias puede llevarnos a sentimientos depresivos, a no desarrollarnos sanamente en nuestra vida cotidiana así como a consolidar desesperanza en nuestra situación actual y futura.

Algunas recomendaciones para lograr superar sentimientos de culpa que podríamos catalogar como destructivos son:

1.  Aceptar que el pasado es un tiempo que es incambiable

Puede reflexionar sobre los actos que usted ha realizado, sus causas y consecuencias.  Puede solicitar las disculpas correspondientes y hacer su propio cambio de conducta para no volver a repetir dicho error. El remordimiento hace que el pasado sea un siempre presente y por ende no le permite crecer y avanzar en su futuro.

2. Identifique cuáles cambios reales está haciendo esa culpa

Debe identificar si la culpa que carga cambia de alguna manera esa situación que le genera tanto dolor o ha cambiado a esa persona que siente que ha afectado. Generalmente va a encontrar que su respuesta es negativa, por ende, el sentimiento de culpa no está ejerciendo ningún efecto positivo ni para usted ni para el otro.

3. Perdónese a usted mismo

No podemos cargar por tantas situaciones, decisiones o actos con los cuales no estamos satisfechos. Sea bondadoso y justo con usted, promueva su cambio y cambie su forma de actuar de ahora en adelante.

4. Comprenda que la vida de cada uno está en sus propias manos

Las decisiones de cada persona deben ser tomadas, comprendidas y asumidas por cada quien. Cargar con responsabilidades ajenas nunca trae un buen resultado. Una cosa es apoyar a sus hijos, esposo o familia y otra es cargar con sus situaciones como si fueran suyas.

5. Recuerde la necesidad de un sano equilibrio

Los sentimientos son marcadores naturales que nos permiten valorar el impacto de las situaciones en nuestra vida, son respuestas ante las circunstancias que atravesamos. Sin embargo, parte de nuestro crecimiento personal implica conocernos en estas reacciones para llegar a controlarlas de manera que logremos hacer los cambios necesarios para nuestro beneficio y el de las personas que nos rodean. La culpa en justa medida puede entonces ser un parámetro de cómo nuestra conducta puede afectar nuestra vida y de otros.

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