Domingo 28 de Noviembre

Desarrollo del Niño: 1-6 años

Por: María Teresa Uribe, Educadora y Guía de Montessori

Si usted tiene un hijo en una escuela preescolar Montessori entonces debe poner atención a algunos detalles que van a favorecer el desenvolvimiento de su hijo tanto en la escuela como en la dinámica del hogar.

La Dra. María Montessori en su filosofía rescató el valor que tiene el niño para la humanidad y por tanto estableció el papel ideal del adulto para contribuir con el desarrollo óptimo del niño. Para darle a la vida una protección adecuada hay que estudiar las leyes que dicta la naturaleza. El niño no sólo necesita protección física, sino también protección psíquica, emocional y espiritual.

El niño desde que nace lleva en sí mismo todas las potencialidades que desarrollara durante su vida. Dichas potencialidades que describía María Montessori hoy se traducen científicamente en neuronas, por lo tano, el niño al momento del nacimiento posee billones de neuronas y conforme llega a la edad adulta estas se reducen hasta en un 50%.

La clave, según la Dra. Montessori, esta en aprovechar los periodos sensibles que atraviesa el niño para que este pueda desarrollar al máximo sus potencialidades y las lleve a lo largo de su vida.

Etapa: Mente Absorbente

La primer etapa de la vida es la más importante, del nacimiento a los seis años el niño atraviesa un momento crítico que lo marcará para el resto de su vida. Esta etapa es definida por la Dra. Montessori como la etapa de la Mente Absorbente. Se llama así porque el cerebro del niño actúa como una esponja y absorbe todas las características, comportamientos y sentimientos del ambiente que lo rodea.

Los billones de neuronas presentes al nacimiento están ahí para permitirle al niño formar diferentes centros mentales necesarios para la adaptación a nuestro ambiente. La Mente Absorbente forma redes neurológicas que permanecen toda la vida.

El niño absorbe absolutamente todo en su ambiente a través de los sentidos. No existe nada en el intelecto que no haya pasado antes por los sentidos. Es en esta etapa donde formará su personalidad, la cual significa confianza, independencia, seguridad en sí mismo, control y coordinación de movimientos y relaciones de gracia y cortesía con los demás.

La etapa de la Mente Absorbente a su vez es guiada por diferentes periodos sensibles, estos llegan a ser una ventana de oportunidad para que el niño aprenda conocimientos y habilidades específicas por interés y acción propia.

Es importante mencionar que los logros del niño durante estas etapas de sensibilidad donde se siente mas interesado y atraído a actividades específicas son de gran satisfacción y producen sentimientos de inmensa alegría y placer en él.

En el caso contrario, cuando el niño es aislado del ambiente ideal y no es expuesto a las herramientas necesarias para la conquista de adaptación que busca, produce un efecto negativo.

Las características que busca aprender el niño con su interés propio y natural no las aprenderá nunca de la misma manera placentera y profunda como lo hará durante estos momentos.  Por ejemplo: la lectura, escritura y matemáticas (operaciones lógicas hasta la división) son de interés natural del niño a partir de los 3 años y es en este momento donde absorberá sin aparente esfuerzo las bases matemáticas y de lenguaje. Cabe resaltar que hay un patrón especifico e importante de respetar de cómo introducir estas áreas al niño por lo que se recomienda conversar con la escuela Montessori si usted desea trabajarlas con su hijo en la casa.

Los periodos sensitivos son una herramienta que le proporciona la naturaleza al niño para su adaptación provechosa, sin embargo, como se menciona anteriormente esta ventana de oportunidad si es mal aprovechada podrá convertirse en una desventaja para el desarrollo mismo del niño. Los periodos sensibles son: el orden, el lenguaje, el refinamiento de los sentidos y el movimiento.

Se recalca entonces que el adulto tiene una responsabilidad en sus manos, un rol a seguir en relación al niño.

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