Martes 10 de Diciembre

Diabetes y Comidas Fuera de Casa

Consejos cuando hay un pariente diabético en la familia

Por: Ana C. Ortega, Especialista en cocina saludable

Es indiscutible que los alimentos son parte de las actividades sociales que realizamos: un cumpleaños, una boda, ver un partido de fútbol con los amigos, ir al cine, todos son parte de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, comer a menudo fuera de casa es inconveniente para la salud de cualquier persona, padezca o no de algún problema de salud. La mayoría las comidas en cafeterías y restaurantes son altas en sodio y grasa, aparte de que las porciones son mucho más grandes, aportando así más calorías.

En el caso de las personas con diabetes este problema es aún mayor, ya que ellos deben cuidar más las porciones, horarios de comida y cantidad de carbohidratos consumidos. Con el propósito de mantener una calidad de vida en el paciente diabético, sobre todo si pensamos en niños y adolescentes, el salir a comer debe ser un momento agradable y sin estrés.

El papel que juega un profesional en Nutrición es importante para la tranquilidad del paciente diabético. El o la nutricionista son los encargados de diseñar un plan de alimentación específico para el paciente, con las porciones y cantidades que puede comer durante el día. Partiendo de que el paciente conoce este plan, tendremos seguridad que junto con el ejercicio, y el uso de los medicamentos correctos, los niveles de azúcar estarán bien controlados.

Con el fin de que el paciente diabético y su familia puedan disfrutar de comer fuera de casa, tome nota de estos consejos.

1. Conocer las opciones más saludables que ofrece el mercado. En la actualidad hay muchos restaurantes que tienen un menú liviano e incluyen la información e intercambios nutricionales para que la persona seleccione los platillos de acuerdo a sus necesidades. Para mayor confianza, investigue el lugar antes de visitarlo con la persona diabético y asegúrese de que el menú esté avalado o revisado por un especialista.
2. Hacer elecciones saludables.  Debemos elegir entre las opciones más saludables y tener una idea de lo que se va a comer. Por ejemplo, si queremos ir a comer pollo, es más saludable pedir la versión a la parilla que frita.
3. Educación nutricional: esto es importante para que pueda hacer las elecciones correctas de los alimentos y las porciones. Por ejemplo, elegir  vegetales y papa asada, en vez de papas fritas como acompañamiento.
4. Sacrificar:por ejemplo si comió pan, aprenda a sacrificar y dejar un poco del acompañamiento harinoso del plato fuerte, esto para que no haya un alto impacto en la glicemia. O por ejemplo, si quiere postre (helado sin azúcar), no se coma toda la pasta. 
5. Apoyo familiar:esto es fundamental para proteger a la persona de caer en tentaciones. Si vamos a pedir una entrada, que sea una opción saludable para disfrutar en compañía.

En el caso de las comidas rápidas y consumo de licor, es importante que la persona diabética esté consciente de las consecuencias del exceso para la salud. Para los diabéticos tipo I es más sencillo tener buenos hábitos alimenticios, ya que los padres les han enseñado desde pequeños a tener mayor control. Sin embargo esa no es excusa, y los adolescentes y adultos deben de aprender y comprender que la calidad de vida en el futuro dependerá de los cuidados que tenga el día de hoy.

Lo que llamamos “mejorar los hábitos alimenticios” es un proceso de educación que es necesario no sólo para una familia con un integrante con diabetes, sino para cualquier familia que quiere disfrutar de una vida adulta sin complicaciones en su salud. En la actualidad el consumo de lácteos, frutas y vegetales ha sido reemplazado por comidas rápidas cargadas de grasa y sodio, lo que ha llevado a los índices tan altos de obesidad y diabetes.

Recuerde que la diabetes no es una enfermedad, es un estilo de vida, sin embargo se convierte en una enfermedad cuando nos descuidamos, sobre todo en la alimentación.

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