Sábado 20 de Abril

Ejercicio Obsesivo: ¿Cómo Reconocerlo?

Tres síntomas.

Dra. Melissa Murillo Badilla

En la actualidad se observa un aumento en la práctica del ejercicio físico de forma regular, lo cual ha traído grandes beneficios para la salud, especialmente en la prevención y tratamiento del sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles. Además, trae consigo beneficios a nivel psicológico. Pero, ¿podría una persona obsesionarse con esta práctica saludable? La respuesta es sí.

En los últimos años, se han podido identificar personas con preocupación excesiva y obsesiva por su aspecto físico, que inclusive pueden percibir su cuerpo como débil; sienten que carecen de musculatura y tonicidad, producto de una distorsión corporal.

Estas personas realizan ejercicio de forma compulsiva y mantienen una alimentación muy estricta y poco equilibrada, todo con el objetivo de aumentar su masa muscular. Esto se conoce como Vigorexia. Entre sus características, se identifican elementos de Trastorno obsesivo-compulsivo, Trastorno de la conducta alimentaria y/o Trastorno dismórfico corporal.

La Clínica Universidad de Navarro, expone 3 síntomas que pueden ayudar a identificar una conducta vigoréxica, los cuales se mencionan a continuación:

1. Excesiva dedicación al ejercicio: es la prioridad frente a cualquier actividad o responsabilidad. La persona puede sentir, que nunca es suficiente la cantidad de ejercicio que realiza. p

2. Importancia del físico en la autoevaluación: el aspecto físico se valora excesivamente y se tiene una percepción errónea de la composición corporal. Se percibe distorsionadamente el cuerpo, como un cuerpo débil y pequeño, que requiere mucho ejercicio para verse como desea.

3. Insatisfacción generalizada: existe un sentimiento de insatisfacción con la situación vital, depositando en el ejercicio físico la única vía de escape o fuente de gratificación.

La vigorexia es más frecuente en el hombre que en la mujer y los ejercicios realizados de forma compulsiva, provocan que el cuerpo pierda sus proporciones normales. Además, algunas personas complementan el ejercicio excesivo con el consumo de esteroides anabólicos.

Es importante reconocer que “el ejercicio nos ayuda a vivir, no vivimos para el ejercicio”.

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