Sábado 18 de Enero

Información de Salud en Internet

46% de las personas buscan auto-diagnosticarse

Por: Laura Revelo

¿Cuántas veces ha encontrado un sitio web que contiene información errónea, falsa o distorsionada sobre salud? Según el Bupa Health Pulse 2010, una encuesta internacional de salud conducida por el London School of Economics, las búsquedas en Internet sobre temas de salud son cada vez más comunes pero los usuarios deben tener cuidado, porque no todo lo que se encuentra en línea contiene información veraz.

El estudio, en el cual se entrevistó a 12,262 personas de 12 países: Australia, Brasil, China, Francia, Alemania, India, Italia, México, Rusia, España, Inglaterra y Estados Unidos, reveló que en todos los países examinados, por lo menos seis de cada diez de los encuestados han hecho algún uso de Internet para buscar consejos sobre salud, medicamentos o condiciones médicas. Según el informe, algunos de los principales usos de Internet en temas de salud son: la búsqueda de información sobre medicamentos (68% de los encuestados), la búsqueda de información para hacer un auto-diagnóstico (46%) y la búsqueda de experiencias de otros pacientes (39%).

La investigación también reveló que esta búsqueda en línea es mucho más común en las economías emergentes como Brasil (29%) y México (27%). Además menciona que el alto costo de las consultas con los profesionales de la salud puede ser una razón para usar la búsqueda en Internet como primera opción.

Desmitificar con evidencia científica

La doctora Bernadene Magnuson, consultora experta en ciencias de los alimentos y regulación de la Universidad de Toronto, Canadá, menciona que hay una gran cantidad de información errónea en Internet y para ejemplificar comentó específicamente sobre un mito recurrente: el aspartame  (edulcorante no calórico presente en algunas bebidas y alimentos) podría causar partos prematuros y cáncer.

Magnuson comenta que esto es totalmente falso y que existe gran cantidad de evidencia científica que avala su consumo en humanos. “Los estudios sobre la seguridad de los ingredientes alimentarios son revisados cuidadosamente por los equipos de expertos de las agencias reguladoras internacionales, como el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA, por sus siglas en inglés) entre otros, antes de que estos ingredientes puedan añadirse a los alimentos”, agregó.

Sitios web poco confiables

Según indica Juan Pablo Serrano, especialista colombiano en mercadeo directo e interactivo, existen diferentes tipos de contenidos en la web que pueden generar información poco confiable: el primer tipo de contenido es el generado por los usuarios o User Generated Content (UGC, por sus siglas en inglés). En estos casos puede que no exista una mala intención, pero lo que se debe tener en cuenta es conocer las credenciales del usuario y ver si su contenido ha sido referenciado por otros sitios web de mayor credibilidad. Además, si la página web es anónima posiblemente podría ser un fraude.

El segundo tipo de información poco confiable es aquella que está especialmente diseñada para hacernos caer en el error, esto es conocido como el marketing viral difamatorio. En algunos pocos casos comprobados, empresas crean un contenido que parece veraz y su única intención es la de desprestigiar a su competidor, por eso es importante buscar la versión de la empresa afectada y conocer cuál es la posición de las autoridades regulatorias correspondientes sobre la industria afectada.

Las consecuencias de Internet

Las consecuencias afectan a los diferentes actores del mercado de diferentes maneras. Según Serrano, cuando hablamos de los usuarios de Internet y los temas de salud las consecuencias son muy serias. En el estudio realizado por BUPA, se demostró que el 46% de las personas que buscan información de salud por Internet lo hacen para auto-medicarse y esto puede afectar directamente la salud de un individuo y en algunos casos llegar a causar complicaciones serias.

Lo más complejo es que los usuarios en Internet comparten información sin tener evidencias científicas o documentadas de tratamientos auto-medicados y de otros usuarios y, que al ver sus comentarios, creen que esto es suficiente e incurren en el mismo error.

¿En qué debemos fijarnos?

  • Averigüe quién es el autor del contenido, verifique la fuente de la información y fíjese en la fecha de la publicación (podría tratarse de información desactualizada). 
  • Las páginas web serias contienen una sección llamada “acerca de” donde normalmente dan información detallada de los autores del contenido y de las políticas del sitio.
  • Si un sitio web tiene mucha publicidad es evidente que su objetivo es atraer a usuarios a toda costa. Si este es el caso, podría ser que el objetivo principal del sitio web sea generar tráfico y no informar al usuario.
  • Hable con su médico: si bien la información en Internet puede ser útil para entender más sobre su salud, el médico es al que se le debe consultar ante cualquier problema o duda sobre medicamentos o productos que podrían afectar su salud.
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