Jueves 22 de Agosto

La Experiencia de Hacer un Ironman

Historia de la vida real

Por: Ramon Pendones

Mi experiencia en el triatlón se remite a principios de 1999 cuando después de varios años de practicar el surfing, la natación, el Mountain Bike y ciclismo de ruta, empecé a practicar el atletismo para hacer mi primer triatlón en Arenal, Costa Rica, en setiembre de este mismo año.

Desde que empecé a practicar este hermoso pero sufrido deporte, la palabra Ironman (IM) se hace omnipresente en la cabeza de todo triatlonista que se propone las metas más altas, dentro de esta disciplina deportiva. Así que en el 2003, luego de haber finalizado mi primera maratón con un buen tiempo (3:27 horas), me llené de valor y me inscribí junto con Galliano Luconi, un buen amigo, en el IM Fráncfort del 2004.

Lo primero que hice fue contratar a un entrenador que hiciera triatlón y que hubiera hecho un IM, esto último me pareció que era imprescindible para mi primera experiencia en distancia larga. Además me hice exámenes físicos y de laboratorio (calorimetría, prueba de esfuerzo, hemograma, consumo de oxígeno, entre otros) con el fin de conocer como estaba mi estado de salud y descubrí que tenía presión alta y glicemia alta. Esto me llevó a cambiar mis hábitos alimentarios y seguir una dieta adecuada para mi plan de ejercicio, con el fin de soportar la exigencia de los entrenamientos.

Entrenamiento para un Ironman

En cuanto al entrenamiento para un IM, este consiste en 9 sesiones semanales (3 por disciplina) distribuidas en 6 días, más un día de descanso. Esto implica casi doble sesión todos los días. Adicionalmente, hay sesiones de acondicionamiento físico (pesas, abdominales, estiramientos), al menos 2 veces más por semana. En promedio son alrededor de 15 horas semanales durante 20 semanas (incluyendo la semana del evento), con un mínimo de 10 horas y un máximo de 20 a 24 en un par de semanas.

Hasta el momento he competido y completado cinco IMs: Fráncfort en Alemania (2004), Klagenfurt en Austria (2006), Tempe en Arizona (2007), el Campeonato Mundial de Hawái (2009), y en la isla de Cozumel, México (2010). Debo señalar que gracias al tiempo que hice en Arizona de 9:48 horas, junto con Galliano Luconi (9:44 horas, mejor tiempo de la historia de IM en Costa Rica), logramos la clasificación al Mundial de Hawái.

Campeonato Mundial en Kona, Hawái

El resultado en este evento fue mejor de lo que esperaba: 30º en el mundo en mi categoría (entre 183 competidores hombres de mi edad) y 454º en la Clasificación General (entre 1776 competidores de ambos sexos). Fui el mejor de los ticos que fuimos (Galliano Luconi hizo 10:34 y Memo Sáez 16:41). Primer latinoamericano de mi categoría y 11º latinoamericano de la general contando sólo amateurs. Definitivamente la experiencia de Hawái marca la vida deportiva de cualquier triatlonista.

Competir en Hawái, en el triatlón original y más famoso del mundo, es bien impactante. Ver a toda esa cantidad de atletas entrenando previo al evento sabiendo que son los mejores del mundo y saber que todos están allí gracias a una clasificación al igual que uno, es muy motivador. Además de tener a 5000 voluntarios animando y dando asistencia.

Lo más difícil de un IM

La parte más difícil de un IM no es el día de la competencia, sino la preparación misma para la competencia. Existe un sacrificio de las actividades familiares y sociales, horas de sueño y descanso, comidas y bebidas que uno ingiere, entre otros. Pero sin lugar a duda el sacrificio más grande es el tiempo con la familia y el sacrificio que ellos hacen al entrenamiento de uno; vernos un par de horas al día ya sea en el desayuno o en la cena.

Con respecto al trabajo, hay que organizarse y sacar el tiempo para entrenar bien temprano en la mañana, al medio día y después del trabajo en la noche.

Día de la competencia 

El primer segmento de un IM es la natación. Esta parte se debe tomar con más calma ya que es el inicio y la idea no es desgastarse.  Ya en el agua, solo queda agradecerle a Dios por todo lo bueno que le ha dado a uno, encomendarse a Él, respirar profundo y empezar a nadar tranquilo, pero sostenido.

Si uno no está acostumbrado a nadar entre la multitud, hay que tratar de buscar un “espacio” entre todo ese mar de personas. Lo primero que se debe hacer es encontrar un ritmo adecuado, y durante la segunda parte se puede incrementar para salir bien ubicado del agua.

La transición de la nadada a la bicicleta se debe hacer con calma, ya que uno viene con las pulsaciones muy altas. Las transiciones (T1 - de nadar a la bicicleta, y T2 - de la bicicleta a la corrida) se conocen como la cuarta disciplina, ya que este tiempo es muy valioso y a más de uno le ha costado la victoria.

La bicicleta es el segmento casi más importante de un evento IM, pero no el definitorio. Más de la mitad del IM se pasa en la bicicleta. El entrenamiento aerodinámico es indispensable, ya que hay mucho esfuerzo de la parte lumbar, cuello y hombros, por la posición. También en esta etapa debemos consumir alimentos sólidos y tener una buena hidratación.

Lo más recomendado es ir haciendo este segmento de menos a más, ya que se adelanta a muchos competidores que se han fundido, y eso le da más confianza a uno de empezar bien la carrera.

En la primera parte de la carrera hay que tratar de encontrar el paso con el que uno va a terminar el evento, tomando en cuenta que la segunda mitad se hace más despacio que la primera por razones obvias de cansancio acumulado. Además que hay que tratar de que la adrenalina de la bicicleta y el cambio a una postura más erguida y cómoda, no le genere una sensación ficticia de “aumento de energía” porque la misma se acaba si uno no se alimenta y se hidrata bien.

Desde mi punto de vista personal, lo más importante es hacer el evento sintiéndose bien todo el trayecto, y para esto es imprescindible haber entrenado a conciencia y tener una adecuada alimentación e hidratación antes y durante toda la competencia. Hay que disfrutarlo dentro de lo posible, buscar la oportunidad de sonreír a las cámaras y a los voluntarios, agradecer al público, hablar con otros competidores, apreciar un poco el paisaje, por último ser conservador al principio del mismo para cerrar fuerte al final.

Pasando la línea de meta debe iniciar la recuperación física con la ingesta de alimentos ricos en proteínas, un buen masaje y si se puede hidratación intravenosa con suero aplicado por los médicos de la competencia.

Y como último, para darle importancia a la vanidad, no puede faltar el estar bien preparado para la foto del final, que no se le “atraviese nadie” en la meta, tener un buen semblante, subirse el zipper del uniforme, acomodarse el número y con una bandera del país muy en alto, y con un grito de Costa Rica al cruzar la meta. 

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