Sábado 17 de Noviembre

La Microbiota Intestinal

¿El ejercicio genera cambios en ella?

Enero, 2018.

Dos estudios recientes han investigado el papel del ejercicio exclusivo (sin ningún otro cambio en la alimentación o el estilo de vida) en la composición de la microbiota intestinal.

El primer estudio fue desarrollado por la Universidad de Illinois y la Clínica Mayo. La investigación consistió en trasplantar al colon de ratones sedentarios libres de microorganismos y que fueron criados en un ambiente estéril ya sea materia fecal de ratones sedentarios o de ratones activos.

El segundo estudio se desarrolló en la Universidad de Illinois y se reclutaron 18 personas con peso normal y 14 personas con obesidad, todos sedentarios. Se tomó una muestra de la microbiota intestinal y posteriormente los participantes iniciaron un programa de 30-60 minutos de ejercicio cardiovascular 3 veces por semana durante 6 semanas. Al finalizar el programa de ejercicio se tomaron muestras de la microbiota intestinal y 6 semanas después de haber estado sedentarios se tomó otra muestra. Los participantes mantuvieron su alimentación normal durante el estudio.

Los resultados de estos estudios son muy prometedores ya que se evidenció que las concentraciones fecales de ácidos grasos de cadena corta, especialmente butirato (producto del aumento de microorganismos beneficiosos), incrementaron en el intestino de las personas como resultado del ejercicio. Estos niveles disminuyeron cuando los participantes mantuvieron 6 semanas de un estilo de vida sedentario.

Los incrementos más fuertes se dieron en los participantes con peso normal, quienes tenía niveles significativamente menores de microorganismos productores de ácidos grasos de cadena corta. La proporción de microorganismos en el intestino fue diferente entre personas con peso en el rango normal y personas con obesidad en todas las etapas del estudio, por lo cual se necesita más investigación al respecto.

En cuanto a la investigación realizada en ratones, los cambios en la microbiota intestinal fueron congruentes al estado del ratón donante, es decir, se observó un mayor cambio en la composición de la microbiota en el trasplante proveniente de un ratón activo, en cuyos casos se dio una reducción de la inflamación y un aumento en las moléculas regenerativas  que favorecen una recuperación más rápida. 

En resumen, el ejercicio durante 30 a 60 minutos 3 veces por semana puede mejorar la composición de la microbiota intestinal, así como la reducción de la inflamación. Estos cambios se revierten al pasar 6 semanas sin realizar actividad física. 

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