Lunes 11 de Diciembre

Lactancia Materna: ¿Previene la Obesidad en Niños?

Por: Dra. Ingrid Broitman, Nutricionista y Consejera en Lactancia Materna

La obesidad es la epidemia de los tiempos modernos y afecta tanto a niños como a los adultos. Este trastorno se ha convertido en un problema de salud pública que genera enfermedades paralelas como la diabetes, la hipertensión y algunos tipos de cánceres, entre otros.

Una dieta saludable,  actividad física regular y buenos hábitos desde la infancia son la clave para prevenir la obesidad, pero en esta ecuación se omite la lactancia materna como un posible factor protector.

Se sabe que la leche materna aporta todos los nutrientes que el bebé necesita en la medida exacta; es clave en el desarrollo del niño y lo protege de enfermedades. La lactancia favorece el vínculo madre-hijo y las investigaciones sugieren que los bebés que maman presentan alrededor de un 20% menos de probabilidades de padecer obesidad o sobrepeso cuando son mayores.  A pesar de que los estudios son contradictorios, ya que muchos son los factores que influyen en la obesidad y el sobrepeso, la leche materna disminuye el riesgo de obesidad.

Es posible que estos resultados tengan relación con una hormona llamada leptina que se produce principalmente en los adipositos o células grasas.  Esta  proteína presente en la leche materna, más no en las fórmulas, influye en el apetito y el gasto energético según las reservas de grasa acumuladas en el cuerpo del bebé. A diferencia de otras proteínas, la leptina no se destruye en el estómago del bebé y se encuentra presente en el mismo desde el nacimiento. Se cree que el consumo de leptina durante la infancia influye positivamente en la forma en que se acumulan las grasas en el cuerpo en el futuro.

Leche materna versus fórmula

Mamar requiere de un “esfuerzo” que beneficia al niño. El flujo de leche se obtiene de forma diferente si viene del pecho a que si viene de un biberón, y se cree que esto influye en la sensación de saciedad del bebé. Un bebé amamantado consume menores cantidades de leche para quedar satisfecho.  La leche materna se metaboliza más eficientemente por el tamaño de sus partículas y sus cualidades.  El bebé amamantado normalmente come un poco más seguido generando un hábito importante donde se consume menos cantidad pero más frecuentemente.

El bebé amamantado no come más de la cuenta. Cuando se siente lleno, automáticamente cambia la forma de succionar y deja de “ordeñar” a su madre, mientras que los bebés que reciben fórmula pueden ser presionados a que terminen la leche de sus biberones para evitar los desperdicios o cumplir con una “ingesta recomendada” lo que aumenta el riesgo de sobrealimentación.

Evaluación del niño

El crecimiento y desarrollo de los niños debe ser evaluado según las curvas de crecimiento implementadas por la Organización Mundial de Salud (OMS), un patrón de crecimiento que toma en cuenta el peso, la talla, el índice de masa corporal y desarrollo motor del niño. Estos patrones a diferencia de los utilizados en el pasado se basan en el crecimiento de niños de 6 países diferentes que fueron amamantados exclusivamente. La leche materna es la forma biológicamente natural e idónea de alimentar a los niños.

En este tema aun hay mucha “tela que cortar” y gran controversia. Lo que si se sabe con absoluta seguridad son los beneficios en la salud pública que la leche materna aporta a los bebés y a sus madres.  Todos los profesionales de salud deben apoyar, educar y motivar a las madres a vivir una lactancia exitosa.

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