Jueves 20 de Junio

Las Crisis: ¿Son Realmente Una Oportunidad?

Debemos reflexionar sobre lo sucedido de forma realista

Por: M.Psc. Dyalá Castro, Psicóloga clínica

Diego jamás esperó que esa relación con su esposa llegara a su fin. Sintió que su vida de pronto se detuvo. Las palabras “me quiero divorciar” resuenan una y otra vez en su mente y trata de hacer todo un recuento de situaciones que le pudiesen explicar cómo todo había llegado hasta ese punto. Intentó conversar en múltiples ocasiones con ella, le reiteraba que no deseaba que esto sucediera, prometió cambios radicales para mantener su matrimonio y buscaba cada vez más intentos desesperados, sin embargo ella mantuvo su decisión. Diego se pregunta qué será de su vida, cómo va a salir adelante, qué será de todos los proyectos que tenían juntos, se cuestiona la presencia de Dios que consideraba existía en su vida… todo lo ve de una manera sumamente oscura.

La pérdida de un ser querido, una separación ó divorcio de esa persona que amábamos, un despido, una crisis financiera, una fuerte disputa en la familia; definitivamente todas son situaciones que consideramos “indeseables”, sin embargo son realidades que en uno u otro momento podemos atravesar en nuestra vida.

Las crisis surgen precisamente cuando nuestra seguridad en el mundo y la estabilidad pierden su lugar y emergen situaciones que amenazan nuestro equilibrio emocional, cognitivo y hasta espiritual. Prácticamente no nos brindan ninguna preparación para enfrentar eventos difíciles y dolorosos, tal y como son aquellos que desencadenan crisis. Lo anterior se relaciona con nuestra cultura, la cual nos enfatiza que debemos sentir felicidad, placer y ausencia de problemas por encima de todo, aspecto que deja de lado la otra gran realidad de nuestra vida, las pérdidas.

Una crisis es un periodo de inestabilidad y desequilibrio desencadenado por un evento que consideramos inmanejable. Durante ese tiempo no funcionamos de manera adecuada, nuestro estado emocional se encuentra sumamente alterado, nos encontramos muy sensibles, nuestra capacidad de resolver problemas se bloquea, cognitivamente nos encontramos embotados, nuestra salud y cotidianidad puede alterarse ya que esa nueva realidad que se nos impone nos resulta difícil de asimilar y aceptar. Para algunas personas, este estado implica todo un replanteamiento de sus creencias en torno a la religiosidad, Dios así como la vida misma.

Tal y como le sucedió a Diego, el futuro no parece prometedor, el mismo presente resulta intolerable; incluso se siente sumamente irritable ó culpable cuando las personas a su alrededor intentan brindarle aliento y transmitirle esperanza.

Para que Diego logre salir adelante de esta situación tan compleja y más aun, para que crezca como persona, debe no solo atravesar por este periodo de crisis sino disponerse a tomar decisiones para su fortalecimiento, a partir de esto es que puede existir la oportunidad a través del dolor. Diego tomaría este camino si logra recuperarse de la inestabilidad, conocerse mejor, comprender que puede vivir sin esa persona, retomar actividades que había dejado de lado, continuar teniendo confianza en sí mismo y en la vida, así como darse la oportunidad de formar una pareja si lo desea en un futuro.

Es necesario que aceptemos que nuestra vida tendrá momentos de inestabilidad, de tristeza, de pérdidas, de graves conflictos y que todas esas son circunstancias que pueden ser tomadas en nuestras manos para ajustar creencias, conductas, expectativas y metas que veníamos manteniendo.

¿En qué consiste lo anterior? Por ejemplo, si a partir de un despido una persona logra reflexionar sobre lo sucedido, identifica sus fortalezas y debilidades en su profesión, y su personalidad en el trabajo; luego se replantea lo que realmente quiere lograr y busca un puesto acorde con sus intereses ó desarrolla una empresa propia en la cual se siente más satisfecho, podríamos decir que definitivamente se construyó una mejor realidad a partir de las dificultades que generaron el despido.

Por ende, las crisis pueden convertirse en oportunidades si:

  • Tomamos el tiempo necesarias para superarlas, no saltándonos ninguna etapa del duelo (proceso de recuperación) que nos corresponde vivir.
  • Reflexionamos sobre lo sucedido de forma realista.
  • Podemos conocernos mejor a nosotros mismos, aquello que queremos, que necesitamos y que podemos dar.
  • Descubrimos nuestras fortalezas y debilidades y las utilizamos para mejorar nuestra forma de resolver los problemas.
  • Aprendemos a manejar la incertidumbre con esperanza en nuestra capacidad de salir adelante.
  • No solo seguimos viviendo sino que mejoramos las condiciones que teníamos previo a la crisis.
  • No nos dejamos dominar por el desconsuelo, la culpa, el enojo y el resentimiento.
  • Construimos nuevos planes para nuestra vida con mejor autovaloración y autoconfianza.
  • Ayudamos a otros con nuestra experiencia. 

 

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