Lunes 23 de Septiembre

Matrimonio Duradero: Un Cuidado Mutuo

Por: MSc. Dyalá Castro, Psicóloga Clínica

El matrimonio es una de las instituciones humanas más complejas que existen. El estudio sobre su dinámica ha sido una constante a lo largo de las diferentes disciplinas del conocimiento. Precisamente, el logro de un vínculo sano a través de los años ha sido centro de polémica, investigaciones, tratamientos psicológicos y espirituales, así como diálogo entre las mismas parejas.

El bienestar de dicha unión se deriva de múltiples factores, todos importantes y que requieren un alto nivel de compromiso y reflexión por parte de cada uno de los miembros de dicha relación.

Recientes estudios longitudinales revelan que la estabilidad de la pareja deviene en una mejor salud física y se convertiría en un factor protector hacia la salud. Por lo tanto, los esfuerzos deben enfocarse en mantener estable el vínculo para que éste se reconstruya positivamente a lo largo de su historia.

Dentro de algunas claves que, dentro del ámbito psicológico se relacionan con parejas estables, fuertes y en las cuales predomina un estado de bienestar, se encuentran:

1. Estar claro en las expectativas

“Sabemos qué esperamos el uno del otro y tratamos de tomarlo en cuenta en el día a día”

Toda pareja tiene dos tipos de contratos: el que se conversa entre los miembros y aquel que no se discute y muchas veces no se tiene consciencia. La pareja espera diferentes conductas y actitudes por parte de su esposo o esposa, por ejemplo: fidelidad, protección, confianza, apoyo, etc. Muchas veces las parejas comienzan a acumular resentimientos pues no comunica que se sintió defraudado por el otro debido a cosas que no hizo o no dijo. Es realmente importante conversar todo aquello que esperamos y ojalá de la manera más concreta posible, de manera que podamos establecer con esto varias habilidades necesarias en el matrimonio: que nos escuchen y conozcan, que se preocupen por nuestro bienestar y que logremos ajustar en la medida de lo posible las expectativas el uno sobre el otro.

2. Compromiso con el respeto y el compañerismo

“Sabemos que debemos ser compañeros de vida y procurar valorar y cuidar la dignidad uno del otro”

La pareja dentro de su vida, llamado el ciclo vital de la familia, atravesará por diferentes etapas, todas con diferentes retos. Conforme transcurren los años de convivencia es frecuente observar cómo aparecen y se consolidan ciertos vicios: dejar de cuidar al otro, disminuir la preocupación por la vida personal de cada miembro y centrarse en las propias preocupaciones o problemas de pareja, dejar de valorar a la persona como al inicio debido a resentimientos acumulados.

Es necesario que en múltiples ocasiones reflexionemos seriamente sobre estos aspectos:

  • ¿Tengo un real interés que puede observarse en conductas concretas sobre la vida de mi pareja: su trabajo, la relación con su familia y amigos, su realización personal?
  • ¿Le apoyo en sus proyectos?
  • ¿Sigo siendo su compañero (a) de vida manifestándole orgullo, consejo, respeto, admiración?

3. Mantener una cotidianidad satisfactoria

“Todavía nos da gusto vernos y oírnos, como en nuestro inicio”

Cuando se conversa con las parejas y su fuente de frustración actual, resulta sorprendente encontrar que una de las dificultades actuales tiene que ver haber dejado de practicar normas de cortesía, amabilidad, expresión de palabras de afecto y de actitudes de respeto.

Es importante que usted se comprometa en el día a día a mantener y mejorar la forma en que interactúa con su pareja. Puede recordar la gentileza y alegría que expresaba cuándo eran novios, era notable que experimentaba felicidad por reencontrarle, por escuchar una llamada suya, etc. Esa misma actitud es la que debe procurar no dejar de practicar nunca. Frases como: “ ¡Me hacía tanta falta verte!, ¡Qué bueno que hoy tuviste un buen día!, ¡Qué bueno escuchar tu voz!, ¿Descansaste bien?”, entre otras, siempre serán de beneficio para el vínculo y la sensación de sentirse importante, respetado, valorado y amado por el otro.

4. El arte del ajuste y la negociación

“En el acuerdo fortalecemos nuestro cuido mutuo”

Por último, las dificultades y desacuerdos son parte inherente de toda relación humana, en mayor medida de una pareja que convive. La negociación tiene que ver con la capacidad de escuchar y dialogar para encontrar una respuesta que deje satisfechos a ambos miembros de la pareja y precisamente su arte consiste en elegir el mejor momento para hacerlo, la manera correcta que respete los sentimientos y pensamientos del otro así como un lugar propicio para hacerlo de forma tranquila y serena. El objetivo de la negociación, recuerde, es que gane la pareja como núcleo, no solo uno de los miembros.

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