Viernes 23 de Junio

Prevención de la Osteoporosis

Una adecuada nutrición y ejercicio son fundamentales.

Una nutrición adecuada y el ejercicio son dos factores que le ayudarán a prevenir la osteoporosis desde una edad temprana.

El Dr. Miguel Boza, especialista en medicina interna explicó que para lograrlo es necesario alcanzar la mayor cantidad de masa ósea que nuestros genes nos permitan y evitar lesionar nuestros huesos.

“Podemos favorecer la adquisición de la mayor masa ósea posible a través de una ingesta nutricional adecuada, en particular, cuidando los niveles de calcio y vitamina D que aporta la dieta diaria.  Otro mecanismo importante es a través del ejercicio, interesa el ejercicio contra gravedad o que involucre mover peso. Este tipo de actividad ayuda a desarrollar y mantener huesos sanos”, agregó el Dr. Boza.

En cuanto al segundo proceso, el de evitar lesionar nuestros huesos, hay factores claros que lesionan los huesos y que son de fácil eliminación, como lo son las bebidas gaseosas en exceso, el licor en exceso, el fumado, etc.

Sin embargo, hay otros factores de daño óseo que no son tan fáciles de controlar, como lo son las enfermedades concomitantes que afectan la salud ósea, como la diabetes, los trastornos tiroideos. Igualmente hay que mencionar los medicamentos que nos ayudan a controlar una enfermedad particular, pero que afectan el hueso. Un ejemplo clásico son los esteroides, usados en enfermedades como la artritis reumatoide, asma, etc.

Los primeros signos

La osteoporosis suele ser más común en la etapa post menopáusica en la mujeres, en especial tras los 60 años; en hombres se presenta también al envejecer, pero unos 5 a 10 años más tarde.

No obstante, cada vez hay más reportes de casos sorprendentemente jóvenes, incluso en pacientes con edad alrededor de los 30 años.

Uno de los riesgos más evidente de la enfermedad es la falla de nuestro esqueleto para protegernos de traumas simples. Por ejemplo, “si un automóvil me golpea a 60 km por hora, es de esperar que presente algunas fracturas, pero si me fracturo luego de un simple resbalón y me quiebro una mano, la cadera o alguna vertebra, esto ya no es normal. Esto es lo que llamamos "fracturas osteoporóticas", agregó el Dr. Boza.

Entre las muchas consecuencias que se derivan de las fracturas se encuentran la limitación funcional del miembro afectado, pérdida de autonomía, disminución de la calidad de vida e impacto económico elevado para el paciente, su familia y el Estado, así como riesgos derivados de las cirugías y, eventualmente, la muerte.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo más frecuentemente señalados son: la baja producción de estrógenos o testosterona (postmenopausia en la mujer y si se quiere andropausia en el hombre). Esto incluye a mujeres a quienes se les ha retirado quirúrgicamente el útero y los ovarios, pues desde ese mismo momento, están en la menopausia. Igual ocurre en el caso de hombres a quienes se les retiran los testículos por algún motivo.

Otros factores de riesgo son el fumado, el consumo excesivo de bebidas alcohólicas, los estados de desnutrición crónica (en particular cuando arrastran este problema desde la adolescencia), la delgadez extrema, el sedentarismo intenso y el uso de esteroides a altas dosis.

También tienen más riesgo las personas asiáticas o caucásicas (blancas), las familias con alta incidencia de osteoporosis (abuelitos jorobaditos, con pérdida de estatura o incluso con historia clara de fracturas osteoporóticas), y mujeres con muchos hijos (cada vez menos frecuente).

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