Lunes 16 de Septiembre

Rabietas: Guía Para los Padres

Por: ContigoSalud

Las rabietas o berrinches son comunes en los niños entre los 1-4 años. Hay situaciones más comunes donde se dan las rabietas como por ejemplo la hora de dormir, la cena, levantarse, vestirse, bañarse, ver televisión, cuando los padres a hablan por teléfono, cuando hay visitas en la casa, un paseo en coche, en lugares públicos, entre otros.

También se pueden dar cuando hay interacciones con otros niños, cuando se montan en el autobús para ir al kínder, en actividades grupales o en el recreo.

Las rabietas pueden convertirse en problemas especiales cuando se producen con mayor frecuencia, intensidad y duración que es típico para la edad del niño.

Hay nueve tipos diferentes de temperamento en los niños:

  1. Temperamento hiperactivo: predispone al niño a responder con la actividad fina o gruesa-motor.
  2. Temperamento distraído: predispone al niño a prestar más atención a su entorno que al cuidador.
  3. Temperamento de alto nivel de intensidad: lleva al niño a gritar, golpear duro cuando se siente amenazado.
  4. Temperamento irregular: lleva al niño a escapar de la fuente de estrés por la necesidad de comer, beber, dormir, o usar el baño a horas irregulares, cuando él o ella realmente no tienen la necesidad.
  5. Temperamento persistente negativo: Se observa cuando el niño parece atascado en su lloriqueo y protestas.
  6. Bajo temperamento umbral sensorial: es evidente cuando el niño se queja de ropa apretada, la gente lo mira y se niega a ser tocado por otras personas.
  7. Temperamento retirado inicial: se da cuando el niño está tímido y no responde a las nuevas situaciones y alrededor de la gente que no conoce.
  8. Temperamento mal adaptado: se manifiesta cuando el niño se resiste y se convierte en pasivo-agresivo cuando se le pregunta para cambiar las actividades.
  9. Temperamento estado de ánimo negativo: cuando los niños parecen letárgicos, tristes, y carecen de la energía necesaria para realizar una tarea.

Aspectos del Desarrollo

Al año y medio el niño puede comenzar con rabietas que pueden durar hasta los 4 años. Los dos años se conocen como los “terribles dos”, y otros lo llaman la “primera adolesencia” porque quieren hacer todo solos.

Del 1.5 años a los 2 años: Los niños en esta etapa van a poner a prueba los límites. Ellos quieren ver que tan lejos pueden llegar hasta que los padres o maestros detengan su comportamiento. A los 2 años son muy egocéntricos y no pueden ver el punto de vista de otra persona. Ellos quieren la independencia y el autocontrol para explorar su entorno. Cuando los niños no logran alcanzar una meta se frustran llorando, gritando, discutiendo, gritando o golpeando y posteriormente cuando chocan con el padre o profesor, ocurre la rabieta. La rabieta está diseñado para que el maestro o padre de familia se desista en sus demandas y le den lo que quieran. Muchas veces los niños dejan la rabieta sólo cuando consiguen lo que se desean. Sin embargo darles lo que buscan sólo agrava el problema.

3 años de edad. A esta edad ya son menos impulsivos y pueden usar el lenguaje para expresar sus necesidades. Las rabietas a esta edad suelen ser menos frecuentes y menos graves. Sin embargo, algunos niños en edad preescolar han aprendido que una rabieta es una buena manera de conseguir lo que quieren.

4 años de edad. La mayoría de los niños tienen las habilidades motoras y físicas necesarias para satisfacer muchas de sus necesidades sin tener que depender tanto de un adulto. A esta edad, los niños también tienen mejor lenguaje que les permite expresar su ira para resolver problemas y el compromiso. Pueden darse rabietas cuando se exponen a situaciones académicas o problemas con compañeros.

Prevención para Padres y Maestros

Aquí hay algunos consejos para prevenir las rabietas y algunas cosas que puede decir:

  • Premie a los niños cuando hagan una acción positiva y no negativa.
  • No le pida a los niños hacer algo cuando tienen que hacerlo. No pregunte, "¿Te gustaría comer ahora?" Di: "Es la hora de cenar."
  • Deles el control de ciertas acciones dando opciones. Por ejemplo:"¿Qué es lo que quieres hacer primero, cepillarte los dientes o ponerte la pijama?"
  • Mantenga los objetos que no pueden tocar fuera del alcance de ellos.
  • Distraiga a los niños cuando hagan un berrinche por algo que no deben hacer. Cambie de ambiente, por ejemplo ir a dar un paseo.
  • Elija sus batallas. Enseñe a los niños cómo hacer una solicitud sin un berrinche y luego aceptar la solicitud. Diga, "intenta pedir ese juguete bien y lo conseguiré para ti."
  • Asegúrese de que los niños estén bien descansados ??y alimentados, ya que eso puede ocasionar una rabieta.
  • Evite el aburrimiento, buscando actividades divertidas.
  • Cree un ambiente seguro que los niños pueden explorar sin meterse en problemas.
  • Aumente su nivel de tolerancia. ¿Está disponible para satisfacer las necesidades razonables del niño? Evalúe cuántas veces usted dice, "No." Evite pelear por cosas menores.
  • Establezca rutinas. Para los profesores, empezar la clase con un tiempo de compartir y de oportunidad para la interacción.
  • Cuando visite nuevos lugares o personas desconocidas, explique al niño de antemano qué esperar.
  • Mantenga el sentido del humor para desviar la atención del niño y sorprender al niño de la rabieta.

Intervención para Padres y Maestros

Hay un número de maneras de manejar una rabieta. Las estrategias incluyen lo siguiente:

  • Mantenga la calma y no discuta con el niño. Antes de administrar al niño, debe administrar su propio comportamiento. Nalgadas o gritar harán que la rabieta sea peor.
  • Piense antes de actuar. Cuente hasta 10 y luego piense en el origen de la frustración del niño, la respuesta temperamental de este niño al estrés (hiperactividad, distracción, irritabilidad), y los pasos predecibles en la escalada de la rabieta.
  • Trate de intervenir antes de que el niño esté fuera de control. Hablarle a los ojos.
  • Puede distraer positivamente al niño en otra actividad como un juguete.
  • Usted puede colocar al niño en “tiempo de espera”, un lugar tranquilo donde el niño va a calmarse, pensar en lo que él o ella tiene que hacer, y, con su ayuda, hacer un plan para cambiar el comportamiento.
  • Puede ignorar la rabieta si lo está haciendo para llamar la atención. Una vez que el niño se calme, darle la atención que se desee.
  • Sostenga al niño que está fuera de control y se va a hacer daño a sí mismo o a otra persona. Haga saber al niño que lo va a soltar cuando se calme. Hablarle los tranquiliza mucho y darles la razón a su comportamiento. Abrácelo y dele besos. Esta seguridad puede ser reconfortante para un niño que puede tener miedo porque él o ella perdió el control.
  • Si el niño ha intensificado el berrinche hasta el punto en el que no es capaz de intervenir en las formas descritas anteriormente, entonces es posible que tenga que dirigir al niño a tiempo de espera. Si usted está en un lugar público, llévelo al aire libre o al coche. Dígale al niño que va a ir a casa a menos que él o ella se calme. En la escuela advertir al niño de hasta tres veces que es necesario para calmarse y darle un recordatorio de la regla. Si el niño se niega a cumplir, entonces se le debe colocar en el tiempo de espera de no más de 1 minuto por cada año de edad.
  • Hable con el niño después de que se haya calmado. Cuando el niño deja de llorar, hable de la frustración que el niño ha experimentado. Trate de ayudar a resolver el problema, si es posible. Para el futuro, enseñar a los niños nuevas habilidades para ayudar a evitar las rabietas como la manera de pedir apropiadamente las cosas o bien como interactuar con un compañero o hermano, cómo expresar sus sentimientos con palabras y reconocer los sentimientos de los demás, sin golpear y gritar.

Manejo Post-Rabieta

  • Nunca, bajo ninguna circunstancia, ceder a una rabieta. Esa respuesta sólo aumentará el número y la frecuencia de las rabietas.
  • Explique a los niños que hay mejores maneras de conseguir lo que quiere.
  • No recompense al niño después de una rabieta para calmarse. Algunos niños aprenderán que una rabieta es una buena manera de conseguir un tratamiento posterior.
  • Nunca deje que la rabieta interfiera en su relación con el niño.
  • Enseñe al niño que la ira es un sentimiento que todos tenemos y luego enseñarle cómo expresar la ira de manera constructiva.

Cuándo buscar ayuda

Si, a pesar del uso de estas intervenciones, las rabietas están aumentando en frecuencia, intensidad o duración, consulte al médico de su hijo. También debe consultar al médico de su hijo si el niño es autodestructivo, le hace daño a los demás, tiene depresión, mostrando signos de baja autoestima, o es demasiado dependiente de un padre o un profesor de apoyo. Su pediatra o médico de familia pueden revisar la audición o problemas de la visión, enfermedades crónicas o condiciones tales como el síndrome de Asperger, retrasos en el lenguaje, o un problema de aprendizaje, que puede estar contribuyendo al aumento de las rabietas de su hijo. Su médico también le puede dirigir a un profesional de salud mental que puedan prestar asistencia para usted y su niño.

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