Lunes 24 de Junio

Reforzadores Positivos

No más regaños

Por: Licda. Carolina Alvarado, Educación Especial y Terapia de Lenguaje

Una buena disciplina, límites adecuados, conductas correctas y una buena educación son comportamientos que todos los padre de familia quieren para sus hijos. Desgraciadamente ningún padre de familia cuenta con un manual específico para alcanzar estas conductas y formar a hijos perfectos.  

En algunos casos, los padres recurren a conductas negativas como golpes, castigos, gritos y regaños constantes que lo único que hacen es crear un ambiente negativo entre padre e hijo. Estos reforzamientos negativos pueden aumentar y estimular las manifestaciones que su propio hijo (a) le está pidiendo. ¿Por qué se dice esto? Cuando un niño realiza una conducta inapropiada, el 60% de las veces es para llamar la atención de los padres ó personas adultas, y el 40% puede ser porque no sabe cómo actuar a lo que se le está exigiendo. Se ha visto en varios estudios que los reforzadores negativos ó los limites ayudan a mejorar la conducta del niño, razón por la que se conocen como “reforzadores negativos”.

¿Qué hacer cuando un niño realiza conductas inapropiadas?

Bueno para comenzar los niños deben de recibir educación tanto de los padres de familia como del centro educativo. Cada una de las conductas apropiadas que los padres quieran que sus hijos realicen, deben de ser explicadas y entendidas por ellos. De igual manera, las conductas se deben de enseñar dependiendo de las prioridades inmediatas y de la edad cronológica y madurez de cada uno de los niños.

Si fuese el caso que ya las conductas adecuadas están aprendidas y ahora se requiere un plan de intervención, aquí es donde definitivamente los golpes, gritos, castigos y reforzamientos negativos no vienen a manifestar ninguna función valida. De lo contrario, es en este preciso momento donde se debe de comenzar a utilizar los reforzamientos positivos.

¿Qué son reforzamientos positivos?

Son aquellas manifestaciones que debemos de realizar cuando el niño esté en media “rabieta”.   Se debe de comenzar por la clave, por lo esencial, por lo fundamental y el principio de corrección de cualquier conducta inapropiada, IGNORAR.  Si aunque a veces parezca difícil, ó hasta de pena, aléjese del niño y déjelo haciendo las conductas sin que usted le de la importancia que él o ella está pidiendo. Les garantizo que el niño(a) en cuestión de segundos ó minutos se va a detener y va a buscar a su padre con mayor tranquilidad. Cuando esto ocurra, es ahí inmediatamente donde comienza el proceso de intervención. Se le debe de explicar al niño de forma serena y muy concreta la conducta apropiada que ustedes como padres están esperando y debe hacer. Luego viene el paso esencial para que esta intervención funcione: darle aplausos, palabras de felicitación ó de aliento, ó bien algún “obsequio” para que ellos se motiven y se den cuenta cómo debe ser su comportamiento. Eso si tengan cuidado con los obsequios o regalos, para que el niño no se acostumbre a siempre recibir un regalo cuando se porta bien.

Cambiar conductas puede ser muy difíciles para los niños, en especial si han sido aceptadas por los padres anteriormente; el proceso de cambio generan mucha frustración, en especial en niños pequeños. Realice los mismos pasos, ignore, explique y luego refuerce positivamente pero dele la oportunidad de tener su propio espacio. Es decir, si el niño está en media “rabieta” y el sabe que no lo debe de hacer, dele un espacio en la casa, una almohada, un peluche, un sillón, etc., donde pueda calmarse y recapacitar.

Todo cambio es difícil y una conducta inapropiada no se cambia de la noche a la mañana, se requiere de tiempo y paciencia. El niño necesita un espacio seguro para poder recapacitar y mejorar su conducta. Comience a implementar estos reforzadores positivos en casa y en la escuela, y de esta manera no se desgastará usted como padre ó educador, y estará logrando un cambio positivo al mismo tiempo.

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