Miércoles 17 de Julio

Salud Sexual: ¿Qué Es Bueno y Qué Es Malo?

Por: Dr. Mauro Fernández

Uno de los aspectos más importantes en la vida sexual es tener claro cuáles conductas sexuales son saludables y cuáles pueden resultar peligrosas.

A diario los pacientes consultan un sinfín de interrogantes en torno a si esta o aquella práctica sexual es buena. Con frecuencia se cuestionan si el sexo oral o sexo anal pueden dañar la vida sexual de las parejas. Estas y muchas otras preguntas surgen hoy más que nunca, debido a que el individuo promedio se expone constantemente a material sexualmente explícito a través de los medios de comunicación. El sexo en distintas posiciones, los tríos, el sexo grupal, son comunes en muchos sitios de Internet y poco de la televisión.

Antes, los países tenían sus propias vivencias sexuales.  Las actividades lúdicas se generaban en el mismo país, sino es que en la misma ciudad o hasta en el mismo pueblo. Desde hace unos años para acá, la población se expone a escenas sexuales que ocurren en otras latitudes, que, como se entenderá, se sustentan en cánones muy diferentes a los nuestros.

Hoy, en materia sexual, Internet excede nuestra imaginación. Abundan escenas que buena parte de la población ni siquiera pensaba que se podían realizar. Observamos actos que ni siquiera habíamos imaginado, prácticas sexuales estrambóticas, que exceden nuestra realidad sexual. Concomitantemente, con montajes y trucos, se presentan escenas totalmente ficticias y peligrosas, que zambullen al espectador en una enorme confusión. 

Por eso muchos se cuestionan la normalidad sexual, cuales son los límites, y debaten entre el miedo y la curiosidad sexual. La ciencia ha sido clara respecto a los límites. Afortunadamente las investigaciones en sexualidad estuvieron por delante de los adelantos científicos en materia de comunicación y tecnología.

Es importante recordar brevemente el devenir histórico del concepto de salud sexual. Hasta el siglo diecinueve, privaron en el mundo criterios morales o religiosos para designar lo que era sano en el área de la sexualidad. Los diferentes grupos confeccionaban listas sobre las prácticas sanas y las perversas. Desgraciadamente, ese listado hablaba más del gusto de quienes lo confeccionaban, que de un criterio científico objetivo. Se llegó a extremos tan inauditos, como el de negar la posibilidad de obtener placer a través del sexo. Otros grupos pregonaban que la sexualidad solo tenía sentido reproductivo y hasta prohibían que las relaciones sexuales fueran utilizadas como formas de propiciar el cariño, aun dentro del matrimonio.

Uno de los primeros en señalar, de manera científica, las grandes variantes normales de la sexualidad fue Alfred Kinsey. Este científico, en vez de teorizar y abstraer, se dio a la tarea de preguntar a las personas comunes y corrientes cuáles eran sus prácticas sexuales, sus conductas, sus visiones y sus pareceres.

Curiosamente, aun cuando muchas personas seguían su vida sexual sobre la base de lo establecido, eran más las personas que mantenían prácticas sexuales que siempre se habían considerado raras, obscenas y exclusivas de personas con severos problemas psicológicos.

Con base en esto, se inició un verdadero interés por definir realmente cuáles prácticas son normales y cuáles debemos calificar como anómalas o dañinas.

Quizás el criterio más generalizado entre los sexólogos contemporáneos es considerar como sana cualquier práctica sexual que cumpla con tres grandes requisitos:

1. Que se realice con total consentimiento
2. Que no provoque ningún daño
3. Que resulte grata o agradable

Es decir, hoy entendemos la sexualidad como un gusto, como una actividad lúdica, como una actividad tan personal, en la que, aunque suene un poco atrevido, todo se vale, en el tanto no dañe, no se obligue y se disfrute.

La recomendación para las parejas que quieran convertirse en verdaderos amantes, es dejarse guiar por las señales que emanan del cuerpo. Darle al cuerpo lo que el cuerpo pida y zambullirse de lleno en la experiencia del placer sexual, sin atender a las falsas reglas que han atormentado la vida sexual de la humanidad.

Sabemos que las personas tienen gustos sexuales muy variados, que lo que para unos es indiferente o hasta repulsivo, puede ser extremadamente grato para otros. De ahí la importancia de conocer las diferentes alternativas que ofrece la sexualidad, experimentarlas y escoger las que resultan agradables para compartir en nuestra vida sexual. Desde luego, también es importante entender la negativa de la pareja a realizar aquellas que le resulten poco estimulantes.

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