Lunes 23 de Septiembre

Trastorno Obsesivo Compulsivo

Por: MPsc. Stephanie Pirie, Psicóloga Clínica y de la Salud

El Trastorno Obsesivo Compulsivo o TOC ha constituido como un autentico reto para todos aquellos que han intentado descubrir sus causas, o que han abordado la evaluación y tratamientos de las personas que lo padecen. La aplicación de las técnicas de exposición y prevención de respuesta que proporciona la terapia cognitivo conductual, junto con la aplicación de fármacos efectivos y las técnicas cognitivas han logrado éxitos terapéuticos importantes. Todo esto ha contribuido a considerar el TOC como una enfermedad crónica e incurable.

Características de la enfermedad

El TOC presenta las siguientes características, según el American Psychiatric Association:

  1. Las obsesiones son pensamientos, imágenes o impulsos intrusivos, que las personas que lo padecen consideran repugnantes, inaceptables, absurdas o sin sentido, y que intentan rechazar. Las obsesiones hacen que quien las padece sienta niveles altos de ansiedad o malestar y se sienta impedido a neutralizar dicha obsesión o sus consecuencias.
  2. Las compulsiones son las conductas que se hacen para neutralizar el contenido obsesivo, en ocasiones el sujeto puede intentar resistirse a ellas, pero finalmente acaba haciéndolas. En la mayor parte de los casos las compulsiones disminuyen el nivel de ansiedad, en otros casos el sujeto indica que se sigue sintiendo nervioso, pero lo estaría mucho más si no hubiera efectuado la compulsión. La conducta compulsiva en muchas ocasiones se realiza de una forma estereotipada, de acuerdo a unas reglas. Estos rituales alivian el malestar causado por las obsesiones sin proporcionar placer a la persona, contrariamente a lo que se entiende cuando se habla de ¨bebida, juego, o sexo compulsivo¨.
  3. Las personas afectadas de este trastorno adoptan respuestas de evitación pasiva a los estímulos o situaciones que disparan tales obsesiones.

Incidencia

El trastorno obsesivo compulsivo (TOC) hasta hace poco se consideraba una condición relativamente rara.  Sin embargo, en los últimos años los estudios epidemiológicos han mostrado que la prevalencia vital del TOC es del 1,9% al 2,5% de la población.  En otras palabras, 1 de cada 40 o 50 personas puede verse afectada, siendo el cuarto trastorno psicopatológico más fuerte tras las fobias, el abuso de sustancias y la depresión mayor. La proporción de hombres y mujeres es casi igual, algo más de la mitad son mujeres. La edad de comienzo puede ir desde la infancia a los cuarenta años. La mayor frecuencia de inicio va de la primera adolescencia a los veintiún años.

En el TOC hay una limitada contribución hereditaria, ya que la mayor parte de la familia nuclear parece cumplir con los rasgos. Por este motivo, si alguno de los padres padece el TOC, se da un ligero riesgo de que un hijo suyo lo presente también. Con mucha frecuencia las personas con el TOC presentan más de un tipo de obsesión y compulsión. Los pacientes informan que el 90% de las compulsiones las hacen en respuesta a las obsesiones y solo el 10% se perciben sin relación a la obsesión. El 98% de las personas con TOC manifiestan tanto obsesiones como rituales, conductuales o mentales.

Obsesiones y compulsiones más frecuentes

Algunas de estas son:

  1. Ideas de contaminación: pensamientos de sufrir daños o contagiar a otros por contacto con substancias que pueden ser peligrosas como la suciedad, gérmenes, sangre, radiación, venenos, personas enfermas, vidrios rotos, etc.  Para estos casos la compulsión más usual consiste en lavarse las manos y ducharse muchas veces, u observar el lavado durante horas de los platos o ropa. Otras compulsiones puede verse reflejadas adoptando formas de re aseguración en las constantes consultas a médicos, o comprobando aquello que piensan obsesivamente por sí mismos que no es una realidad, como sería una persona que escupe repetidamente para comprobar que no se contagió de tuberculosis. Desarrollan conductas de evitación de no entrar en contacto con objetos contaminados o que puedan transmitir la contaminación.  Algunas conductas pueden ser la de llevar guantes, abrir las puertas o las llaves de la luz con los codos, etc. La incapacitación de estos pacientes puede ser extrema, ya que el tiempo que llevan estos rituales y las conductas de evitación pueden impedir realizar el trabajo y las actividades sociales habituales.
  2. Violencia física hacia sí mismos u otros: pensar o sentir el impulso de matar a otro con un cuchillo o de empujar a  alguien frente una ventana. Las conductas compulsivas pueden consistir en buscar re aseguración, comprobar que no ha producido ningún daño, etc. Las conductas de evitación pueden implicar evitar estar solo con personas a quien piensa que puede herir, no tener cuchillos de metal, etc.
  3. Daños accidentales: miedo a que se produzca una explosión de gas, producir un accidente de tráfico, dejar la puerta y provocar un asalto, etc. En este caso las compulsiones pueden ser de comprobación como el examinar puertas, llaves de gas o de luz, repetir el recorrido con el automóvil, etc.
  4. Aspectos religiosos: Pensamientos blasfemos, imágenes de alguien que muere, dudas religiosas con conductas compulsivas como rezar, confesarse, hacer penitencias, etc.
  5. Orden: pensar que las cosas tienen que estar en un lugar correcto, hacer tareas en un orden determinado, de acuerdo a una secuencia o número específico. La conducta compulsiva consiste en empezar la acción hasta hacerlo en la secuencia o número correcto.
  6. Otras: canciones o piezas musicales pegadizas, palabras, frases, o imágenes de escenas que el sujeto no puede evitar pensar en ellas, contar cosas. Algunas de las compulsiones son que el sujeto lava su ropa hasta cuatro veces, contar, etc. Otras compulsiones que merecen ser mencionadas son aquellas relativas a la acumulación, por temor de botar cualquier cosa valiosa y pueden tardar horas identificando qué botar y qué no. Acumulan periódicos, latas, instrumentos, ropas, comidas, etc.  En ocasiones no se pueden mover de su propia casa. En algunos casos se presenta  la lentitud compulsiva, donde en este caso las actividades rutinarias normales como levantarse de la cama, cepillarse los dientes, vestirse, bañarse pueden llevarles horas debido a la necesidad de comprobaciones mentales o necesidad de seguir una rutina establecida.  Las compulsiones pueden que sean encubiertas y no solamente motoras, como la persona que tiene pensamientos obscenos, puede tener la conducta de repetirlos.

Las personas que padecen este trastorno tienen síntomas de depresión, ansiedad generalizada, fobias, ataques de pánico, trastornos de alimentación como la bulimia y la anorexia nerviosos, entre otros.  Estos sujetos están casi seguros que sus obsesiones sucederán.

Tratamiento

Para su tratamiento, la recomendación es recibir tratamiento farmacológico asistido por un psiquiatra y terapia cognitivo conductual por un psicólogo experto en el área. Cuando hablamos de terapia cognitivo conductual, hablamos en una intervención directa en modificar los pensamientos obsesivos que disparan las compulsiones o las conductas des adaptativas. Dentro del tratamiento, el terapeuta le va dar técnicas para el manejo de las obsesiones y la modificación de la conducta, disminuyendo la ansiedad.

El programa de intervención consiste en la exposición a los estímulos internos que provocan las obsesiones de forma prolongada y se bloquean los rituales. Para modificar las conductas se ponen en práctica técnicas de exposición y prevención de respuesta. La primera consta en exponer al paciente, mediante aproximaciones sucesivas a los escenarios que teme, para que la misma experiencia le sea un indicador que no pasó en la realidad la tragedia que tanto se imaginaba o pensaba que iba suceder. Los contenidos de las sesiones de exposición se discuten con el paciente por adelantado, haciendo énfasis que no habrá sorpresas, se puede hacer exposición en vivo, exposición imaginaria, etc. La prevención de respuesta es un procedimiento empleado para bloquear los rituales, se trata que el paciente deje de hacer cualquier actividad ritualista. Otras técnicas conocidas son las tareas para la casa, el entrenamiento en habituación, la detención de pensamiento. Estas técnicas conductuales se llevan a cabo acompañado de terapia cognitiva, que básicamente enseña al sujeto a identificar sus obsesiones, pensamientos irracionales que disparan emociones des adaptativas que el sujeto vive como ciertas, disparando un gran sentimiento de responsabilidad y perfeccionismo sobre elevado. Sin el trabajo en estos pensamientos, la exposición se hace difícil, ya que el sujeto realmente cree que todo eso negativo que piensa le va suceder. Es vital buscar la evidencia, y entrenar al paciente en sustituir los pensamientos irracionales por otros más racionales.

La terapia cognitivo conductual ha hecho que los sujetos que padecen este trastorno puedan modificar sus pensamientos y conductas, viviendo una vida con menos ansiedad. Si usted lo padece, no tarde en buscar ayuda con un profesional en el área de la psicología cognitivo conductual.

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